martes, 28 de abril de 2009

Intercambio de idiomas

Si quieres practicar idiomas visita esta página.






Aquí podrás encontrar intercambios con nativos de diferentes lenguas.

martes, 24 de julio de 2007

Vuelta a empezar

¡Por fin licenciada!
Siento el alivio del deber cumplido (terminada la carrera), al tiempo que una ligera desazón. Si bien un periodo ha concluido, aún no encuentro mis ansias de aprendizaje satisfechas.
De momento he estado buscando cursos de postgrado que pudiesen ajustarse a mi interés, pero ninguno cerca de casa -o alrededores- que es donde debo estar ahora. Bueno, uno sí "Master en sociología y cultura inglesa", pero para mi desánimo ya van dos personas que me han dicho que eso no tiene salida ninguna. A mi las asignaturas me parecían muy bonitas, creativas, inusuales, inspiradoras... Pero en fin, aún quedan unos meses para pensar en ello antes de decidir nada.
Por el momento me dedico a un curso de "Editor/montador de imagen" que finalizará en diciembre, así como a repartir mi CV por el mundo. A partir de septiembre estoy dispuesta a trabajar -si la oferta es interesante antes-.
Este ya no será más el blog de la asignatura de producción periodística. Aunque mis posteos no sean muy frecuentes, me resisto a abandonarlo... Así que buscaremos la metamorfosis hacia algo más personal.

martes, 12 de junio de 2007

Homo Videns. La sociedad teledirigida

Giovann Sartori escribe este libro en 1997, y lo revisa en dos ocasiones, añadiendo sendos prefacios en 1998 y 1999. La sociedad teledirigida recoge el eterno debate de los efectos perniciosos de la televisión, pero con unos argumentos nada manidos.
Aunque de forma sucinta, este pensador italiano también aprecia las primeras influencias de la revolución multimedia en una panorama que, para él, está reblandecido por el predominio de los visual

El libro se divide en cuatro apartados:
  1. La primacía de la imagen
  2. La opinión teledirigida
  3. ¿Y la democracia?
  4. Apéndice
Sobre éstos versa el contenido de mi trabajo (acceso directo enlazado através de los títulos de cada parte)

Homo bobo

Parece ser que el dominio de la imagen ha convertido al homo sapiens en un ciego rotundo frente a otras formas de cultura.

La forma simplificada de consumo seudo intelectual que ofrece el tele-ver parece haber atrofiado el intelecto del hombre, que de ser un animal simbólico y locuaz pasa a convertirse en un homo ludens a quien sólo le importa el placer por el placer. Para Sartori hay una regresión fundamental del entendimiento humano, una pérdida de la capacidad de abstracción.

Según el autor de La sociedad Teledirigida, gran parte de la responsabilidad de esta involución del intelecto la tiene la televisión.

Sin embargo y desde mi punto de vista, tengo que añadir que un objeto no puede agredir de por sí hasta que se le da el uso de arma pendenciera.

Aquellos adultos que han permitido y permiten que la televisión participe en la educación de sus hijos más que ellos mismos, alimentan video-niños que se convertirán en adultos ciegos a otros estímulos culturales.

Me pregunto qué diría Sartori de la frase “una imagen vale más que mil palabras”.

Homo activo

La era digital trae consigo una forma nueva de cultura en la que los estímulos visuales son fundamentales, pero también exige un homo navegante activo, que avanza en las lecturas a través del hipertexto. Es más le incita a crear, porque ya no es un receptor pasivo, es un prosumidor, que tiene tanto derecho a consumir como a crear.

El ciberespacio, no es tan imaginario ni tan pasivo como Sartori cree, ni mucho menos aburrido. Quizá lo fuese en 1997, cuando se escribió esta obra, pero hoy es un conglomerado de riquezas, tan variadas como los individuos que frecuentan la red. Una realidad paralela conocida como Web 2.0.

A pesar de que han pasado diez años desde que Sartori denunció al homo videns, tengo que darle la razón en que éste parece estar a años luz del conocimiento que se le supone al homo sapiens.

¿Pero qué hombre sabio permitiría que esto pasase a sus semejantes?

Pastor del demos

El poder persuasivo de la televisión es indudable. Incluso a día de hoy, cuando la mayoría de los ciudadanos de a pie reconocen las falsas verdades que nos presenta, somos incapaces de escapar a sus formas de sugestión. Como ovejas de un redil que se dejan llevar al matadero.

Hablemos de video-política, como hace Sartori, e inevitablemente tendremos que hablar de televisión y (des)información.

Según el autor, la opinión pública y los políticos están dirigidos por los medios, con especial influencia de la televisión. Por tanto, si la imagen es el centro de los procesos electorales y políticos, y la tele condiciona la opinión pública. Entonces la democracia ya no está en manos del pueblo soberano.

Borregos

Tengo que decir que me extraña mucho que Sartori no mencione a Ortega y Gasset, ni a su libro La rebelión de las masas, porque según escribe el autor italiano no somos más que masa aborregada.

No se puede negar que existe una influencia mediática en la democracia. Por muy objetivos que pretendan ser los medios siempre hay una selección y por tanto una manipulación, aunque ésta pueda ser indirecta y derivada de los procesos productivos habituales.

Un claro ejemplo son las encuestas electorales a pie de calle. Cuando se realiza un sondeo preguntando la intención de voto, las imágenes de los votantes se graban y editan de forma que las posturas divergentes queden subrayadas. Esto se hace de la forma más sencilla, controlando la imagen, grabando a los votan al partido A en un plano que les hace quedar más a la derecha, mientras que a los que votan a un partido B el plano los situará más a la izquierda. Se puede alegar que es una cuestión de estilo o dinamismo, pero ¿tan sólo eso?

Resulta paradójico que la televisión, un instrumento cuya mayor virtud es la capacidad de hacer cercano lo lejano, sea usado para hacer del sistema una democracia cada vez más indirecta.


Mucha forma y poco fondo

Y si antes hablábamos de video-política ahora toca observar como ha trastocado el dominio de la imagen lo que Sartori llama video-elecciones.
Los políticos son conscientes del poder de la imagen antes mencionado, y de que éste se multiplica cuando hablamos de televisión. Por ello se cuida hasta el más mínimo detalle e incluso se contratan a asistentes personales encargados vigilar la imagen pública de los candidatos.
Esto no es algo nuevo. Incluso Franco, siendo ya mayor, se dio cuenta de que no podía transmitir la imagen de un viejo cansado que apenas podía ver la letra de los discursos. Su preocupación por el aspecto que transmitía al público le llevó encargar la invención de un aparato con el que poder leer al tiempo que miraba directamente a la cámara. Y fue así que nació el telepronter, tan utilizado hoy en día en los informativos.
Cada vez más los políticos respaldan sus candidaturas con acciones relacionadas con los medios de comunicación, más cercanas a la imagen que al contenido de sus programas. Podríamos pensar que esto es sólo a nivel nacional, que en las pequeñas ciudades son más cercanos, pero no es así. Tenemos muy cerca el recuerdo de las elecciones autonómicas (27/05/2007).
Parece ser que la tiranía de la imagen nos lleva a realizar elecciones basadas en instintos que poco tienen que ver con lo inteligible.
Por su parte, los medios de comunicación se unen en sinergias y relaciones cada vez más complejas e inabarcables. Compañías que nada tienen que ver con el periodismo tienen poder sobre la programación. La competencia no tiene tregua, pero es casi siempre a la baja.
Y al mismo tiempo que el monstruo de la industria crece, la mente del homo sapiens parece simplificarse. El desinterés, el desconocimiento, la falta de implicación social del homo videns es tal, que se deja gobernar en sus opiniones por impulsos visuales y abandona el razonamiento. Adiós al poder del pueblo.

El apéndice pasivo

El apéndice de Homo Videns. La sociedad teledirigida, no podría tener mejor título. Esta historia parece ser la de la pescadilla que se muerde la cola. Cierto es que Sartori no plantea nada nuevo, pero lo expone de una forma personal y cuidada, buscando razones y mostrando una preocupación por la caída en picado del concepto de ciudadano, su papel en el mundo y la influencia de los medios de comunicación.

Sin embargo, al finalizar el libro he pensado que me ha faltado el alegato de los culpables, o al menos aquellos que Sartori nombra en el estrado. ¿Qué dicen los padres? ¿Y los jóvenes? ¿Puede hacer más la escuela? ¿Quién domina los medios?

El coletazo

Y vuelvo al circulo vicioso de la pescadilla, porque si bien el pececito es el sujeto activo que muerde, la cola es el apéndice pasivo que se deja morder.

Lo lógico sería pensar que son los medios de comunicación –o quienes los controlan- los culpables del reblandecimiento cerebral que sufre el ciudadano. De hecho Sartori comienza atacando el poder de la imagen y el tele-ver.

Sin embargo, yo creo que ya es hora de que nos hagamos responsables de nuestras propias desgracias. Es tiempo que demos un coletazo y no nos dejemos morder.

La era digital nos brinda una alternativa, infinitas posibilidades de comunicación que escapan al control establecido. Es nuestro deber utilizarlos para bien, con emoción y raciocinio.

Los infinitos telares de la red guardan mil formas de libertad y democracia en sus hilos a los que aún no ha alcanzado totalmente el control mediático.

Comportémonos como ciudadanos en una demosdigital, que nos refuerce intelectualmente como individuos y nos devuelva la conciencia de grupo que lleva al pueblo unido a demostrar su soberanía.

Resistamos sí, pero de forma activa.

jueves, 17 de mayo de 2007

Información para peces

¿Por qué no nos entretiene la información en sí? ¿Hacía dónde migran nuestros intereses? ¿Tenemos intereses propios (no creados)?

Si como dicen B. Kovach y T. Rosenstiel “las pruebas sugieren que la mayoría de las personas quieren información y entretenimiento al mismo tiempo” yo tengo que plantear otra pregunta ¿ha perdido la información el valor inherente de entretenimiento del que antes gozaba?

¿Cómo hemos crecido las nuevas generaciones para que el conocer ya no sea atractivo? El hombre ha evolucionado gracias a su curiosidad, disfrutaba descubriendo, bien fuesen cosas de crucial importancia como el fuego o aparentemente banales como las sombras chinescas.
¿Es el video-niño de Sartori el hombre del futuro? ¿Un adulto marcado durante toda su vida por una atrofia cultural?

Meditando preguntas
Ya no se narran las noticias, se relata poco o nada, sólo se informa. Los convencionalismos establecidos por los medios de comunicación han apostado por la cantidad en perjuicio de la calidad.

La globalización ha desbordado los canales de información y los gatekeepers abrumados por la avalancha de noticias se ahogan en la selección, siendo incapaces de ofrecer la calidad que el público necesita.

(Digo “necesita”, no “demanda” o “quiere”, porque no podemos olvidar la función social de los medios de comunicación y su papel en el proceso democrático).
La respuesta inmediata al exceso y la brevedad, a la falta de creatividad, es el aburrimiento y el abandono.
Por eso ya no se lee, por eso ya no se presta la debida atención a las noticias, por eso existe una audiencia que exige ‘infotenimiento’ y no unos ciudadanos que demandan información contextualizada.
Cierto es que confluyen otros factores de la vida moderna (falta de tiempo, exceso de trabajo, nuevas formas de entretenimiento, etc), pero yo subrayaría como fundamental la falta de interés, la caída en picado de la curiosidad.
Nos interesa conocer la noticia para poder decir en corrillo que sí, que lo hemos oído, pero no nos interesa lo ocurrido, porque no hay relatos en los que nos merezca la pena profundizar y pronto llegarán historias nuevas de las que hablar.
Así vamos perdiendo la costumbre de informarnos seriamente, se esfuma al tiempo que se disipa nuestra capacidad de entendimiento.
Acabamos dedicando el poco tiempo que nos queda al atractivo ‘infotenimiento’, que crea una falsa sensación de realismo, de que conocemos lo que ocurre en nuestro entorno. Y así es, auque tan sólo sea durante los cuatro segundos que dura la memoria de un pez. Porque al día siguiente ya lo habremos olvidado todo.
Como no pretendo ser apocalíptica, aunque lo parezca, terminaré con un aspecto positivo de esta degeneración intelectual.
Los ciudadanos que degradaron en audiencia, luego en clientes y por último en consumidores, son infieles por naturaleza. Ese “si te he visto, no me acuerdo” que propicia la falta de profundidad, acaba aburriendo tarde o temprano.
El éxito del ‘infotenimiento’ y del sensacionalismo es efímero. Los medios de comunicación se han dado cuenta de que, a largo plazo, es mejor estrategia una buena narración que ofrezca información de calidad.
Ahora sólo queda que los profesionales se libren del cómodo lastre de la pereza y apuesten en su trabajo por formas de información más imaginativas.

Grito plural de voz unánime

El periodismo actual se ha visto obligado a nutrirse del foro público.

El interés de los medios por conocer mejor a su audiencia ha fomentado una revolución ciudadana. La industria de la información no sólo pregunta a los lectores, radioyentes, televidentes y navegantes qué les interesa. Estamos en una etapa en la que la audiencia es solicitada directamente como colaboradora.

El periodismo ciudadano se revela como una nueva forma de información. Ejemplos destacados son Bottup.com, en España y Oh My News, a nivel internacional.

El movimiento emergente Web 2.0 (blogs, podcastings, wikis, lectores RSS, buscadores 2.0, per to per y todo un universo de agentes imposible de listar) convierte a Internet en algo más que una gran biblioteca virtual, una nueva forma de entretenimiento o de compartir contenidos.

La conjunción de Webs ha dado paso a “un espacio social, con cabida para todos los agentes sociales, capaz de dar soporte y formar parte de una verdadera sociedad de la información, la comunicación y/o el conocimiento”. Así lo entienden Antonio Fumero y Genís Roca, coautores del libro Web 2.0.

Blogger vs. Periodista blogger

Uno de los grandes impulsos del Web 2.0 ha sido el periodismo ciudadano. El blogger ha pasado de ser un narrador ocasional de su vida a tener la oportunidad de ser un periodista blogger.

La repercusión de esta tendencia ha sido tal que ha obligado a los medios tradicionales a adaptar sus novísimos espacios en línea. Véase como El País.com se sube al carro de la modernidad con “Yo, periodista”.

Un nuevo eslogan trata de recaptar a una audiencia desilusionada: “díganos lo que ve, a nosotros nos interesa”.

Si el periodismo siempre estuvo en la obligación de “proporcionar un foro público para la crítica y el comentario”, como nos recuerdan B. Kovach y T. Rosenstiel, hoy tiene que cumplir más que nunca.

La fuerza del periodista blogger golpea el monopolio de la información mantenido por los medios tradicionales, para que no se olviden de su compromiso con las personas y la democracia.

Los ciudadanos entran en la blogosfera (o blogalaxia, como apunta Francis Pisani subrayando la variedad de sistemas que confluyen en ella) para reclamar la palabra que se les viene negando durante tanto tiempo. ¡No somos simplemente audiencia!

Creyentes y descreídos

Aunque algunos reputados periodistas, como Fernando Jáuregui, director de Diario Crítico, se empeñan en desmerecer la labor del blogger afirmando que no es un periodista, sino una persona que lanza “un grito individual para intentar salir de la soledad”.

A esos, yo les respondo que puede que no todos sean periodistas, pero batallan por recobrar la palabra como ciudadanos en el foro de la información. Una palabra coartada por la labor de aquellos medios que adiestran a sus gatekeepers en su línea preferente y se olvidan de la responsabilidad social de los medios.

¿Qué más da si un blog es periodismo o no? Es información. Y si está bien elaborada es información útil. Como dicen B. Kovach y T. Rosenstiel, el debate que no se base en hechos y contexto “se disolverá en el ruido, al que la mayor parte de los ciudadanos volverán la espalda”.

Nuestro grito no es univoco, somos una pluralidad, nuestra voz es unánime. ¡Devuelvan el foro público al periodismo!

sábado, 5 de mayo de 2007

Video y audio de "Viaje de perros"

La crónica "Viaje de perros" ha sido publicada en www.bottup.com. Es una página de periodismo ciudadano que recomiendo. Allí podréis encontrar un video con el testimonio de los viajeros y un audio con la versión de la interventora. Gracias por leer y comentar ;P

domingo, 29 de abril de 2007

Viaje de perros

RENFE detiene un tren de alta velocidad por escándalo público

Madrid. Estación de Atocha. Doce y cuarto del medio día. Tren con destino a Alicante, con veinte vagones. El puente de mayo, propicia los desplazamientos y no queda ni un asiento libre.

El trayecto transcurre sin problemas, hasta que la máquina se detiene en un lugar indeterminado entre Albacete y Alicante.

Los técnicos de RENFE se apuran en encontrar solución a un problema de composición que alarga la parada más de media hora.

Mientras tanto, en el coche número 16 una señora mayor decide sacar a pasear a su perrito Chispa por el pasillo.

Francisco León, es un joven de Cádiz que circunstancialmente comparte asiento con la señora y con el perro.

Pasajera inquieta
Chispa es un caniche blanco de pelo almidonado, que sube al tren en su transportin y con su billete para animales, como manda la compañía ferroviaria.

Durante el trayecto su dueña lo saca del bolso para mascotas y lo deja solo en su butaca mientras va a comer. El perro parece acostumbrado y se queda tumbado tranquilamente al lado de Francisco.

Cuando el tren se detiene por la avería, la señora decide sacar a Chispa al pasillo para que estire las patitas.

Francisco lleva ya un rato aguantando los innumerables arrumacos y palabras cariñosas que la señora dedica a su caniche, aunque viaja medio dormido. Cansado de la situación, le pide a la señora que pasee al perro en la zona común entre vagones.

La dueña del perro contesta alterada. Francisco le dice que hay una normativa para los animales que viajan en tren y que, ya que la incumple, lo menos que podría hacer es procurar no molestar.

Y entonces se montó el escándalo. “¡Dan más la lata los niños que los perros!”, dicen los testigos que gritaba la mujer. La gente no daba crédito a lo que estaba viendo.

Francisco acude a la interventora y pide un cambio de asiento. Al no haber plazas se traslada a la cafetería del tren.

Rosa Redondo, interventora de RENFE, ya se había visto recientemente en una situación similar con la misma señora. En aquella ocasión, fue ella misma quien la escoltó hasta el fin de trayecto. Sin embargo, en ésta considera necesario detener el tren para desalojar a la reincidente y llamar a la Guardia Civil para denunciar el hecho.

Leyenda urbana
El tren se detiene en Villena y el tiempo de parada excede al habitual. Todo el mundo se pregunta qué ocurre en esta ocasión. Nadie sabe aún con certeza lo que ha ocurrido en el coche dieciséis. Al coche ocho llega un rumor que se extiende con rapidez. Se dice que un perro de ha mordido a un chico y que han intentado echar al animal y a su dueña del tren, que la mujer se ha resistido y que estaremos en la estación de Villena hasta que llegase la policía.

Mientras tanto, la Guardia Civil intercede tras la llamada de los empleados de RENFE e intenta infructuosamente que Chispa y su dueña bajen del tren. La mujer se niega rotundamente a abandonar su asiento y es presa de una crisis nerviosa.

La situación es digna de inspirar el guión de una tragicomedia. Espontáneamente aparece una psicóloga, que también viajaba en el tren, y se ofrece a acompañar a la mujer y al can hasta Alicante.

En el asiento anterior al de la dueña de Chispa, está sentado Raúl Sender, que en mitad de la escena es reconocido, pero prefiere pasar desapercibido.

Finalmente, el tren se pone en marcha de nuevo y al completo, como cuando partió de Atocha. La gente conversa, se lamenta por el retraso y se crean corrillos que hablan de lo esperpéntico de la situación.

El comentario general entre los viajeros es que la reacción de RENFE ha sido excesiva. Ana Navaja y Maribel Miguelez son dos pasajeras que comparten esta opinión, dicen que no se puede parar un tren de alta velocidad por una situación como esta.

Sin embargo, Rosa Redondo, la interventora que tuvo que resolver la situación, considera que era necesario actuar de esta forma, ya que la señora era reincidente y la situación digna de ser calificada como escándalo público.

Por su parte, RENFE devolverá el dinero a los pasajeros, siempre y cuando presenten el correspondiente billete en la oficina de atención al cliente y en el plazo correspondiente para tales efectos.


lunes, 2 de abril de 2007

Reingeniería editorial de La Verdad

En 2004, una consultora de medios plantea, a petición del Grupo Vocento, una serie de directrices a seguir para seguir siendo competitivos.

La irrupción de los medios digitales y gratuitos en el campo de la información crea nuevas formas de competencia. La estrategia se resume en 9 puntos.

  1. Fortalecer el periódico profesionalmente.
  2. Reforzar el carácter de referencia.
  3. Periodismo de anticipación.
  4. Periodismo informativo-interpretativo.
  5. Renovación de criterios. Un diario ciudadano.
  6. Búsqueda del diario multiuso.
  7. Un diario para vivir.
  8. Un diario fácil de leer.
  9. Ampliar audiencia y publicidad.

¿Cómo afronta este reto La Verdad?

Muchos de los cambios son visibles en la edición diaria del periódico. Sin embargo, para un conocimiento más exacto de cómo afecta a un medio un “plan de reingeniería editorial”, lo mejor es hablar con los profesionales que trabajan en él.

El siguiente artículo ha sido realizado gracias a la colaboración de un redactor de La Verdad, al que he dado en llamar Pepe Lafuente para preservar su identidad.

Las primeras transformaciones vinieron expresadas en una reestructuración de la organización de puestos de mando. Se suprimió la figura de “redactor jefe” que fue sustituida por “jefaturas de área” (local, economía, deportes, edición…).

Pero el verdadero cambio, el fundamental, consistió en “apostar por temas más cercanos a la gente”, dice Pepe Lafuente. Esto implicaba reducir la atención prestada a otros temas, como la política, por ejemplo.

El resultado se traduce en lo que se denomina La Noticia, el tema del día, a doble página, con tratamientos preferentes, con entrevistas de apoyo y análisis. Ésta es la sección con la que abre el diario.

Además se intenta “que el periódico, aparte de estar pegado a la actualidad, la determine con sus apuestas informativas”, subraya Lafuente.

Esta iniciativa sirve para reforzar el carácter de referencia del periódico. “El objetivo es huir de lo institucional. No renunciar a ello, pero no darle carácter prioritario, ya que al final, son seguidas con menos interés por los lectores.” dice Lafuente.

Asociada a este último aspecto está la búsqueda de agenda propia. En La Verdad esta se combina con la actualidad que marcan los acontecimientos y las convocatorias del día. A pesar de que ambas se complementan Pepe Lafuente tiene claro que “el redactor debe tener siempre en mente temas alternativos y distintos a los que están en agendas las oficiales.”

Para conseguir que el periodismo sea más que mera información se va más allá de la noticia. Se buscan opiniones contrastadas, que permitan al lector forjarse su propia idea de cada noticia. Si el tema resulta muy interesante, se adereza con columnas de opinión para aportar otro punto de vista.

Un periódico para el pueblo

La apuesta por un “diario ciudadano” quizá sea la más evidente, ya que se ha traducido en la creación de secciones con nombre propio. “La Chincheta, por ejemplo, se enclava en esta idea, igual que las encuestas diarias a cuatro ciudadanos para que expongan su opinión sobre un tema de actualidad. El correo electrónico y la edición por Internet ha supuesto una especie de revolución en este sentido, porque la posibilidad de interactividad es total”, concreta Pepe Lafuente.

En resumen, el “plan de reingeniería” pretende establecer las pautas que convierten a un diario de contenidos informativos en un diario de servicios. La Verdad ha apostado por seguir los pasos que le lleven a conseguir este objetivo, un diario útil, además de informativo, por ello concede mucha importancia a la Agenda Cultural, farmacias, carteleras, etc.

Pepe Lafuente reconoce que en la práctica este es el objetivo, aunque no sabe si se consigue plenamente, “al menos es el punto de partida”, dice el periodista.

Convertir el periódico en contenidos asequibles al público es otro un punto clave en la estrategia. Por ello el diseño se ha renovado.

Se trata de “hacer que el periódico entre mejor por los ojos, sea de lectura más fácil y atrayente”, dice Lafuente. Para ello se concede especial protagonismo a las fotografías, especialmente si son de actualidad y dependiendo de su poder de impacto. Las infografía es otra apuesta que refuerza este aspecto, “pero aún no contamos con todos los medios que serían deseables para sacarle el máximo provecho”, dice Lafuente.

El editor es una pieza esencial para que el diario sea fácil de leer, se ocupa de que el estilo y la redacción sean los correctos, así como de que no salgan erratas.

La fórmula para ampliar publicidad es básica: ampliar audiencia. “Hay suplementos para la tercera edad, vacaciones, economía, ocio,... En fin, todo lo que se te pueda ocurrir, con tal de ganar audiencia y también conseguir inserciones publicitarias”, afirma Lafuente.

Parece ser que la aplicación del “plan de reingeniería” ha sido bastante efectiva en La Verdad. Pero, aún después del análisis, a mí me quedaba una duda: ¿Qué ha cambiado de verdad en la redacción?

Cambio parcial

Pepe Lafuente resume las repercusiones de las propuestas de la consultora, afirmando que ha cambiado la forma de enfocar la agenda diaria. “En esto, como en muchas cosas en la vida, partes de máximos y luego todo depende del tiempo, la actualidad y los recursos técnicos y humanos. Pero creo que sí hemos conseguido porcentajes interesantes respecto de los cambios impulsados en su día”, dice el redactor.

Sin embargo, parece que su trabajo como profesional no ha variado tanto. “Antes era periodista y ahora soy periodista. Y la labor que realizo conserva su esencia, que es buscar temas lo más atractivos posibles, contarlos de forma brillante y contrastarlos en lo posible”.

Para Lafuente el cambio se ha centrado más en el continente que en el contenido “Lo que varía es el envoltorio, la profundidad o esfuerzo que dedicas a un tema, si es escogido como el principal... Pero el periodista siempre ejerce como tal. Ha de mimar sus fuentes, ampliarlas constantemente y estar al cabo de la calle y de todo lo que se mueva y afecte al ciudadano”.

Gracias Lafuente por esta lección de Periodismo.

Periodismo en un grupo multimedia

Visita a la sede de La Verdad (Murcia)


Un ejemplo claro de cómo en un grupo multimedia, siempre hay factores relevantes que tiran del carro y posibilitan el desarrollo de otros aspectos menos rentables.

Como alumnos privilegiados pudimos conocer algunos aspectos internos de este medio, y tuvimos la ocasión de observar quién se esconde detrás de la maquinaria informativa.

La versión digital del periódico de provincias, Laverdad.es, ocupa el tercer puesto en el ranking de portales digitales a nivel nacional, según la OJD. Hay que subrayar este éxito, porque más allá de las estrategias de posicionamiento en los buscadores de Internet, está el trabajo de los profesionales.

Mari Carmen Catalá, redactora de la edición digital, cuenta con suma sencillez que son cinco las personas que trabajan en Laverdad.es, “volcadas en noticias de última hora y en el desarrollo de canales temáticos”. Con mucha modestia, admite que este pequeño gran equipo ha conseguido hacer la competencia a las ediciones digitales de la prensa diaria nacional, - sólo Elmundo.es y abc.es le superan.-

Este dato sorprende aún más si tenemos en cuenta que carecen de redacción independiente y cuentan con un “infógrafo compartido” con el resto del grupo multimedia – Elmundo.es tiene 57 infógrafos en su edición digital.-

En la prensa escrita, Ricardo Fernández, jefe de la sección Local, y Miguel Ángel Ruiz, jefe de la sección Cultura, representan los polos más opuestos de la redacción. Tan diferentes quizá como las propias secciones.

Ricardo responde perfectamente al perfil de periodista de calle, intrépido, sagaz y peleón. Se jacta de que su especialidad, sucesos y tribunales, es la única que no está copada por los gabinetes de comunicación. Se siente orgulloso de su variada agenda de contactos (entre la que se encuentran guardias civiles, policías, forenses, traficantes y “lo peor de cada casa”). Con ojos de lince, advierte de lo dura que es la profesión y se queja de becarios “que no levantan el culo de la silla al oír la sirena de una ambulancia”.

Su teléfono sonó un par de veces, pero no fue capaz de dar con la opción de silencio. Esto me hizo pensar que trabaja a la vieja usanza, que puede que no lleve una grabadora en su chaqueta, pero seguro que no va ni al baño sin lápiz y papel.

Miguel Ángel parece menos desgastado por el trabajo que el jefe de Local, también su discurso es menos apasionado, más tranquilo, pero no por ello carente de fuerza. Su reto es hacer de Cultura un espacio original que atraiga al público, especialmente al más joven. Comulga con la eliminación de contenidos elitistas y apuesta por algo más popular. Su lucha diaria es conseguir informaciones propias y exclusivas que le permitan obviar notas y comunicados de prensa.

Quizá por eso me sorprendió tanto su respuesta cuando le pregunté por el periodismo “freelance” y me argumentó que era algo que no tenía cabida en su periódico, que a los lectores no les gustaba ver nombres que no conocían y que ellos no aceptaban trabajos por libre. Entiendo la desconfianza a priori, pero la explicación me parece vacía, viniendo de alguien que minutos antes defendía un periodismo de creación propia, independiente y original.

Miguel Ángel Ruiz también tiene un programa de medio ambiente en la televisión local. Trabaja pero no cobra, porque los resultados de la televisión local del grupo multimedia aún no dan para tanto.

Antonio Semitiel, director de Canal 6 y Punto Radio, nos acompañó por los estudios de televisión muy amablemente. De su discurso, destaco su valoración de un aspecto clave en nuestra carrera de estudiantes y de gran influencia en nuestra vida profesional: las prácticas. En la redacción nos comentó lo orgulloso que se sentía de tener un equipo tan bien preparado y tan joven – la mayoría no llegan a los treinta años –. Y todo hay que decirlo, abundaban las féminas.

La despedida
Poco antes de marcharnos, José María Esteban, director de la Verdad, nos sorprendió bajando a despedirnos. Tuvo la deferencia de dedicarnos unas palabras que tengo que calificar cuanto menos de “sorprendentes”. Su concepto sobre Internet parecía obviar los exitosos resultados de la edición digital de su mismo periódico. Se limitó a definir la red como un lugar “donde los chicos se hacen pasar por chicas” y donde se puede encontrar mucha información errónea y de procedencia dudosa.

Creo que después de decir esto y de que ninguno nos atreviéramos a contestarle, la charla dejó de ser atractiva. Me lamento por haber dejado perder la ocasión de replicarle. Me faltó el café de media mañana.

Igual nos estaba “pinchando” para ver de qué madera estábamos hechos. Claro, que también puede que hablase en serio.

Quizá esté atravesando esa fase de negación de la que hablan los psicólogos. Sí, esa que se utiliza como defensa para afrontar la pérdida de un ser querido. De momento tiene que despedirse de su viejo carrusel de prensa.

Lo de viejo es un decir. La rotativa está prácticamente nueva y, auque no sea de última generación, sigue siendo bastante moderna. Sin embargo, – y paradójicamente, – resulta mucho más rentable mandar los periódicos a una planta de impresión en Torrellano (Alicante).

Mariano Caballero, director adjunto de La Verdad, se sinceraba con nosotros, los estudiantes, con una nostalgia imposible de esconder tras el traje de ejecutivo. Nos advertía de que quizá seríamos el último grupo en visitar la rotativa. La máquina va a ser revendida a algún país del Este y con la venta se cierra una etapa del periódico.

Bienvenidos los nuevos tiempos, pues pasarán aunque no sean bien recibidos.

jueves, 15 de marzo de 2007

Cambio fuerza cambio

El desarrollo de la televisión y su incursión en la vida cotidiana a mediados del siglo XX, ofrece una visión distinta del mundo, traslada a la audiencia al lugar de los hechos, hace que sean testigos –indirectos- de lo ocurrido.

Esto afecta a las rutinas periodísticas establecidas hasta el momento. Especialmente a la prensa, que no cuenta con la inmediatez de la radio, ni con el atractivo de la tele.

La vuelta al periodismo de investigación no es más que la respuesta a una necesidad urgente: hacer de la prensa un medio más interesante para el lector.

Esta lucha por la supervivencia entre medios beneficia directamente al público, ya que se recupera un principio fundamental: vigilar al poder de forma independiente.

Se trata de hacer valer el derecho a la información de los ciudadanos, a través de la libertad de expresión e información del periodista.

Este aspecto guarda relación directa con el buen funcionamiento de la democracia, ya que quien no tiene la información adecuada para gobernarse a sí mismo corre peligro de verse sometido sin ni siquiera ser consciente de ello.

La función vigilante del periodismo es un derecho y un deber reconocido por la ley en distintos países, además de una condición necesaria para que exista verdadera democracia.

El periodismo de investigación adquiere una cierta dimensión moral, pues vigila a los poderosos por el bien de una mayoría poco -y mal- representada. Sin embargo, parece no ser suficiente, pues no siempre alcanza a dar voz al que no la tiene.

Tsunami digital
El periodismo digital es hoy lo que la televisión fue a la prensa y a la radio: un golpe de efecto.

La era de la comunicación electrónica pulsa la alarma sobre las rutinas periodísticas asumidas y urge al diálogo.

Los ciudadanos no sólo piden a los periodistas que vigilen al poder, dan un paso más y reclaman un espacio propio en los medios.

Parece evidente que aquellos que no tengan en cuenta estas reivindicaciones acabarán por desaparecer, arrasados por la influencia de la ola digital interactiva.

Es necesario un periodismo vigilante, serio y activo, pero que cuente con la audiencia.

De hecho, la influencia de la demanda de protagonismo del público ya se aprecia en la gran mayoría de los medios de comunicación. Radio, televisión y prensa abren sus puertas a la participación –limitada- de las audiencias.

Nueva polis
Los ciudadanos quieren participar en la vida pública y los avances tecnológicos posibilitan las herramientas necesarias para la revolución. La sociedad de medios crea una nueva polis cibernética, para aquellos que se implican como ciudadanos. Véase como ejemplo el entusiasmo bloguero o el fenómeno “Oh my news”, paradigma del periodismo ciudadano cibernético.

Internet abre las puertas del ágora global, donde los ciudadanos pueden debatir sobre las cuestiones que les preocupan y atañen. El peso de esta comunicación es tal, que no puede ser ignorada por los medios de comunicación.

La audiencia se rebela ante la comunicación mediatizada y sin diálogo, reclama un foro público. Además quiere recibir buen periodismo, tanto interpretativo y como opinativo, información que le ayude a vivir como ciudadano y no como esclavo de los medios.

jueves, 1 de marzo de 2007

Moral por ingresos

20 minutos se apunta un tanto con los puritanos deshaciéndose de los anuncios de contactos sexuales.

En una estrategia de marketing práctico aluden a la decisión del Congreso de los Diputados, que se opone a regular la prostitución como profesión, y se suman a la recomendación a los medios de que supriman los anuncios de contactos sexuales.

Esta publicación gratuita, que vive de los anunciantes, no recibe grandes ingresos de los espacios dedicados a contactos. Por ello han decidido suprimir este tipo de publicidad.

La profesión más vieja del mundo continua siendo ilegal. Si encuentran a un hombre o a una mujer vendiendo su cuerpo por dinero pueden detenerle. Sin embargo, no hay pena para el putero.

Ni la decisión del Congreso de los Diputados, ni el oportunismo de 20 minutos conseguirán erradicar la prostitución, ni ejercer un mayor control sobre las mafias de tráfico humano.

Trabajan la calle, sin ley y sin derechos, y ahora sin anuncios

Lo que sí pudimos ver

Respecto a la entrevista de Jesús Quintero, “El loco de la colina” a José María García

Los comentarios que el periodista José María García hizo sobre Luis Fernández, presidente de la Corporación de Radio Televisión Española (RTVE), no fueron censurados, pero su emisión sólo sirvió para subrayar las carencias de una entrevista tullida.

Recientemente, Fernández ha afirmado que “el mejor periodismo es el que cuenta las cosas que pasan con el menor número de adjetivos, y con el mayor número de datos” (El País Semanal, 28/02/2007).

Escuchando a García hablar con Quintero, se puede afirmar que son muchos los datos, pero son más los adjetivos. De eso va el infotenimiento, ¿no?

La verborrea imparable del periodista facilitó la tarea a la dirección de TVE, que no dudó en lisiar la libertad de expresión del señor García censurando la entrevista.

Supergarcía clamaba “¡Vendetta!”, haciendo uso de su poder como figura en el mundo de la comunicación. Y atacaba a los poderosos, a la vez que evidenciaba las relaciones creadas entre el mundo de la política –seglar y religiosa–, el económico y el periodístico.

¿Quién es el malo en esta historia? Indudablemente la televisión se llena de malos malísimos, dentro y fuera de la pantalla.

Dicen por ahí que fue el propio verdugo quien filtró la entrevista que vio la luz en la edición digital de El Mundo.

Quisiera pensar que “errar es humano”, que no habrá más censuras, que aumentará la calidad de los contenidos en los medios públicos, que los comunicadores seremos conscientes del poder de la palabra y no será usado vilmente…

Cualquier instrumento puede convertirse en un arma si se empuña de la forma adecuada, y las herramientas de comunicación pueden convertirse en utensilios muy afilados. Se hace necesario un llamamiento a la responsabilidad del periodista, para con su público y para con su oficio.

Conviene no olvidar que quien tiene un micrófono tiene una oportunidad de oro. Puede que por eso los de “El loco de la colina” son dorados.

Versos a la censura

Mis esperanzas
ruedan colina abajo
con el empuje de
los hoy poderosos.

Rasgan las redes
de comunicación,
llenas de agujeros.
Látigos de censura.

Sin locos que se atrevan a pararlos


El eco de Supergarcía

José María García ha renacido como mediático televisivo gracias en parte a la entrevista de Jesús Quintero, alias “El loco de la colina”.

Después de una fulgurante carrera, este hombre parecía haber desaparecido en un retiro forzado por su lucha contra el cáncer. Sin embargo, Supergarcía ha vuelto con más fuerza que nunca, manteniendo con orgullo y auto condescendencia su línea agresiva que no deja títere con cabeza.

Digo auto condescendencia, porque al periodista no le parece mal decir lo que dice, por mucho se pase tres pueblos en dicha entrevista, – con o sin razón, yo no me meto –. Ni le importa que sus declaraciones no tengan más utilidad que escuchar el eco de Supergarcía.

Es cierto que en su derecho está de expresarse libremente – sin insultar, que no lo hace–­, pero por qué no lo dijo antes?

Vamos, creo yo que habría momentos más oportunos para meterse con José María Aznar, Federico Jiménez Losantos, Florentino Pérez o Juan Villalonga, momentos en que estos eran sujetos noticiosos más de lo que lo son ahora.

¿Qué sentido tiene la entrevista? ¿Es que Jesús Quintero ha mutado de comunicador a guía espiritual y está exorcizando a los famosos que pasan por su programa?

José María García añora oír el estrépito de su voz en las ondas y el que todos la escuchen… Es el eco de Supergarcía, al que su emisor sube el volumen, como una honda expansiva que otros medios colaboran en amplificar.

Me pregunto si en sus tiempos de estudiante, García se sentaba a la derecha o la izquierda del aula. Aunque estoy casi segura que hacía comentarios que sonrojaban incluso a sus compañeros de fila.

sábado, 20 de enero de 2007

Por amor al arte

No se si podrá aplicarse al Periodismo el apelativo de arte, pero que este oficio se desempeña por amor a la profesión no debería plantear ninguna duda.

Alguien podría decir que también cobramos, pero la dedicación que exige este trabajo no se paga con dinero. La recompensa principal que recibe el periodista es el aprecio de su trabajo, por su audiencia y por sus superiores.

Huelga decir que los salarios son precarios en comparación con las horas y el esfuerzo dedicado al trabajo. Incluso en ocasiones, el periodista pone dinero de su propio bolsillo para realizar algún artículo o reportaje.

Claro está que si nos fijamos en periodistas consagrados las nóminas se disparan. Algunos firman contratos millonarios, pero de esos hay pocos y tendríamos que pensar en cuantas horas han hecho antes de ser “creadores de opinión”.

La otra cara de la moneda son los periodistas en prácticas y becarios, que trabajan por un salario irrisorio o incluso gratis.

Somos jóvenes, aunque sobradamente preparados. Como decía un anuncio que, a principios de los noventa, etiquetaba a toda una generación con el acrónimo JASP.

En él aparece un joven que presenta un proyecto televisivo ante su jefe, quiere dirigir un programa. Su superior le dice, “Como decía Kant, hay cosas que para saberlas no es suficiente con haberlas aprendido”. El chico es enérgico, contestatario, con buena formación académica, habla dos idiomas y lleva varios años trabajando en la misma empresa de comunicación. Antes de marcharse del despacho, corrige al jefe “La cita es muy buena, pero no es de Kant, es de Séneca”.

Como en la realidad, ser tan JASP al chico no le sirve de nada. Se va en su coche con el guión de su programa y la música a otra parte.

Así está gran parte de la plantilla más joven del Periodismo. De becaría en becaría hasta que alguien aprecia lo que vales y te contrata, por un sueldo igualmente bajo al de tus compañeros, pero al menos con una situación laboral real.

Una profesión depreciada
Si por una parte la valoración interna de la profesión no es mala, a pesar de reconocer problemas económicos, de intrusismo, presiones empresariales, falta de estabilidad y la inexistencia legal de la profesión, entre otros obstáculos. Por otra, los problemas profesionales de los periodistas y sus consecuencias están afectando la relación con la ciudadanía.

El periodismo está entre las profesiones peor valoradas por los españoles, según recoge el último barómetro del CIS, publicado en junio de 2006. Pero ni la falta de aprecio ni las dificultades que comentábamos antes, provocan desamor por la profesión. Si en 2004 a penas un 16 por ciento de los periodistas cambiaría de trabajo, en 2005 ninguno quería cambiar de profesión, según confirma el Informe anual de la Profesión Periodística, realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Resumiendo, aguantamos por amor al arte.

jueves, 18 de enero de 2007

Creyente, pero atrofiado

Por si el relativismo no nos hubiese quitado ya bastantes certezas, también el periodismo de los nuevos tiempos se embebe del aura nihilista, y debilita la metodología de verificación.

Parecía ser lo único que nos quedaba a los periodistas, un método. Ya no era válido el movimiento realista, ni su pirámide invertida. Tampoco podíamos decir que éramos objetivos, pues todo punto de vista es relativo. Por tanto la única forma de acercarnos a la objetividad era el método de verificación que utilizamos. Racionalismo, señores.

Sin embargo, no sin razón, los autores Bill Kovach y Tom Rosenstiel (Los elementos del periodismo. Ediciones El País, 2003) dicen que la cultura de la prensa moderna debilita la metodología de verificación. Las tecnologías como Internet o las bases de datos tienen parte de culpa, pues permiten acceder fácilmente a noticias y declaraciones sin que los periodistas tengan que llevar a cabo su propia investigación.

Nos estamos atrofiando, perdemos el olfato antes de ser viejos sabuesos. Ahora lo de que la metodología funciona para ser objetivos también es relativo.

En un intento por recobrar la vieja escuela, los autores insisten en la disciplina de verificación y, por si alguien no entiende que quiere decir el concepto, dan una serie de consejos para ponerla en práctica:

  • Nunca añadas nada que no esté
  • Nunca engañes al lector
  • Se transparente sobre tus métodos y motivos, con el lector y con tus fuentes
  • Confía en tus propias investigaciones, sólo así serás original
  • Haz profesión de humildad

Variopintos mediáticos
Lo de humildad debería subrayarse. ¡Qué interés el de algunos periodistas el de convertirse en figuras mediáticas y qué vicio el del público que, cuando se apaga una estrella, enseguida piden que enchufen otra!

Periodista, sustantivo no siempre atribuible como sinónimo de profesional de la información. Por tanto periodista relativo, pero sin método que lo arregle.

Estos nuevos mediáticos (mediáticos sin nada delante porque son muy variopintos), nos inundan con su interpretación opinativa y desprestigian la información haciendo pasar por hechos reales lo que es ficción.

A veces los pseudoperiodistas – los que no captan la idea de verificación ni poniéndoselo en el telepronter,– son quienes gustan de este estilo. Aunque en la mayoría de los casos son los empresarios, productores o las cadenas las que eligen las marionetas y montan el teatrillo. Que dándolas cuerda, con dos gritos tienen programa y audiencia.

Los que aún somos creyentes, creyentes en la profesión periodística quiero decir, haremos acto de contrición por las veces que nos hemos saltado el proceso de verificación por las prisas y por la comodidad del “todo al alcance de un clic de ratón”.

La penitencia será leve, pues se presupone no ha habido intención de dolo, con ajustarse a algún método de verificación de aquí en adelante basta.

Post Scriptum: El propósito de enmienda no debe ser exclusivo de reporteros y plumillas. Los editores tienen la responsabilidad de predicar con el ejemplo. Si no, no hay credo que valga.